Tic, tac, tic, tac, tic, tac...

- Niño, ¿quieres guardar ese despertador? No me deja dormir.

- ¿Y después de tanto tiempo no lo has notado?

- Sí, y lo tenía interiorizado. Pero ahora también suena la gota que cae del grifo del baño y como van descompasados, me pone nerviosa...

- Lo que quiere decir que mañana le eche un vistazo al grifo, ¿no?

- Qué bien me conoces, corazón. Buenas noches.