Si hay algo que odio de mi trabajo, son las madres. Sí, no soporto tener que tratar con algunas de ellas.

Ayer tuve un rifirafe con una. Era la hora del recreo y su hijo (un mocoso de 6 años) le dio un puñetazo en la nariz a otro compañero. Así que, fui hasta el niño, le cogí del brazo y le dije: "Ahora vamos a hablar con tu tutor". Y el niño, se revolvió contra mí y me gritó que no le daba la gana. Así que, le volví a agarrar del brazo y le dije: ¡"He dicho que vamos!".
Mamá estaba en la puerta del cole. Entró y, como una energúmena, se dirigió a mí y me dijo que quién era yo para tratar así a su niño, que no le tenía por qué gritar y que se había sentido muy ofendida como madre. Le contesté que, en ese momento, yo era la que "mandaba" allí. "Pero tú tienes una carrera y no sé por qué le has gritado al niño, no le puedes tratar así". Claro, igual es mejor que un crío de 6 años te maneje a sus anchas, como hace con ella... pero en fin.

Todavía no entiendo por qué esta buena señora entró en el patio del colegio a la hora del recreo. Eso para empezar. Y para seguir, si ella se sentió ofendida como madre, yo me sentí ofendida como maestra. Quizá me equivoqué en las formas, pero ella también.

Hoy ha dicho que sigue muy enfadada y que quiere hablar con la directora sobre el tema. Veremos en que queda este asunto.