No estoy acostumbrada a que me traten tan bien como tú lo haces. Como lo has hecho siempre. Como espero que lo sigas haciendo. Cinco meses más. O cinco años. O cinco siglos.

Cuando la niebla amenaza detrás del cristal, me acurruco a tu lado y me susurras al oído: "No le temas. Ella es lo mejor que nos pasó"
Y empiezo a recordar instantes y los echo de menos. Y tiemblo. Y me abrazas con fuerza. Y me besas. Y no dejas que llore. Y me inunda una sensación extraña. Algunos dicen que puede ser felicidad.

Espero que estos doce días que quedan para las vacaciones pasen rápido, para poder volver a tener unos días como estos. Con niebla. Contigo.