La Coctelera

Categoría: ¡Qué familia!

LA MAQUINITA

No venía a casa de mis padres desde Navidad. Ahora que se aproxima Carnaval y me marcho cuatro días a la bella y verde Irlanda (ya sabéis que las fiestas de Don Carnal y yo no cuadramos mucho...), hemos venido a verlos para despedirnos... y encasquetarles a las gatas.

El caso es que, después de comer, me he venido a trastear un rato a mi antigua habitación. Padre y Mi Maestro de EF se han ido a tomarse un cafetín al bar de abajo y Madre se ha quedado en el salón, viendo la tele. Cuando de repente, oigo su cálida voz:

- No me gusta nada este mundo...

Giro la cabeza hacia ella con los ojos como platos. Casi que, oyendo las noticias, puedo entenderla. Voy hacia ella, a ver que sucede y la encuentro inmersa en el Super Mario Bros de la Nintendo DS...

MIL GRACIAS

Mi abuela padece una extraña enfermedad que afecta a su sangre. Es 0 negativo y necesita transfusiones quincenales. Tras 15 años de esas inyecciones de vida, ha llegado a los 90 años.

Desde mi pequeño rinconcito quería dar las gracias a esos montones de personas que, altruistamente donan su sangre, y que han hecho posible que todavía esté disfrutando de mi abuela, de su humor y de su amor.

¿SERÁ QUE LA PRIMAVERA ME PONE ROMANTICONA?

Hoy hace 8 años que Prima y su novio empezaron a salir.Tiempos llenos de dudas. Tiempos complicados para aquella historia en nuestro pueblo. Ella tenía 24 años y acababa de salir de una relación de 6. Él era un chavalito de 18 y acababa de salir a la vida.

Él estaba enamorado de ella desde que tenía 12,y así se lo confesó aquel Sábado Santo. Ella le miró con ternura y, sin saber muy bien cómo ni por qué, le besó. Así, allí, delante de todo el pueblo. Habladurías. Baches. Dificultades. Eran 6 años de diferencia...

Pero, está claro que el amor no tiene edad y que, casi siempre, acaba triunfando. En junio se darán el "Sí, quiero" en la iglesia del pueblo que los vio crecer. A ella antes que a él, pero juntos, al fin y al cabo...

EL ASESINO INVISIBLE

Pues nada, que tras escuchar unas, para mí, poco afortunadas palabras sobre los sindicalistas, he vuelto a hacer mi propia memoria histórica. Y de paso, hacerle un poquito (más) de caso a Lebiram.

Padre, al que tanto quiero y admiro, fue delegado sindical en sus tiempos de trabajador. Ahora, con 61 años, lleva 8 jubilado por enfermedad. La menos grave de las que han desarrollado todos los trabajadores de aquella fábrica. A los 53 años, abandonó la empresa en la que dejó 30 de trabajo, reconocidos con un reloj de oro y con la frase. "Márchate de aquí, lo tuyo aún tiene solución"

Recuerdo huelgas, manifestaciones, noches sin dormir, tensión, a Madre haciendo malabarismos con las cuentas y las pesetas el mes en el que Padre, por reivindicar sus derechos, no cobraba. Hermana y yo éramos aún unas niñas pero sabíamos que algo estaba pasando. Padre luchaba por sus derechos y los de sus compañeros, acudiendo a reuniones con la empresa. Reuniones que siempre acababan a horas intempestivas y que no dejaban que disfrutásemos de nuestro papá como a nosotras nos hubiese gustado. Reuniones para negociar un Estatuto que les dejase morir con dignidad. Porque donde trabajaba mi padre, el amianto se acumulaba por montones en las esquinas. Y el amianto es cancerígeno. Y mata.

Bronquitis crónica, asbestosis, engrosamiento pleural, mesotelioma... son palabras con las que he convivido toda la vida. Mi madre lavaba el mono gris de mi padre junto con los uniformes azul marino míos y de mi hermana. Nadie nos dijo jamás que ese mineral azul que mi padre y sus compañeros manipulaban con las manos desnudas y a cara descubierta, mataba. Ni a nosotros ni a ellos.
La semana pasada, Padre acudió al entierro del penúltimo de sus compañeros muertos por asbestosis. Ha perdido ya la cuenta de los que han caído. Compañeros con los que íbamos a las excursiones que subvencionaba el comité de empresa al que mi padre perteneció tantos años, con los que jugaba al mus o a la calva en las reuniones de aquel comité que luchó por los derechos de aquellos trabajadores que día tras día y durante más de 30 años, inhalaban fibras de amianto. Y por los que sólo ellos, los delegados y representantes sindicales a los que hoy tachan de vividores, luchaban.

Pero claro, como dije el otro día, de esto hace ya muchos años...

P.D. Para más información: Asociación de Victimas del Amianto

¿CRIQUÉ?

Esta tarde, me llama Madre. Normalmente, por la tarde no suele pillarnos en casa, pero como todavía estamos convalecientes, hoy nos hemos quedado acurrucaditos en el sofá, al calor del hogar. Aún así, a ella le extraña, porque siempre ha asegurado que, si se cayese la casa, nunca nos pillaría el derrumbe.

- Si es que, no hay ni un alma en la calle... -le digo yo a Madre-

- Lógico. Estos días son los peores. -contesta ella-

- Tienes razón. La cuesta de enero, la crisis... -asiento-

- ¡Qué va! Es que hace un frío que pela.

Y es por eso que los comercios están vacíos. ¿O qué os pensábais?

NOCHEVIEJA

Creo que voy a estar un poquito atareada hoy...

Tengo que echarme la siesta, tomar chupitos (como manda la tradición) con medio pueblo, llamar a todo el mundo, procurar no llegar con colores y ojillos para pode hacer los canapés de la cena, convencer a mi primo para que se tome las uvas, mantener despiertos a los peques hasta las doce, brindar a la pata coja con un anillo de oro metido en la copa, quemar el lacito de la braguita roja, plancharme el pelo, salir a mirar los fuegos artificiales congelándome de frío, arreglarme para salir (aunque creo que este año no me pondré tacones para no caerme como en años anteriores), recibir la llamada de mis padres para felicitarme el año, ir a casa de mi tío a tomar otra copa de cava (si no voy bolinga ya antes de la fiesta es porque no quiero) y comer turrón de piña con el resto de la familia, mandar mil mensajes, ir al cotillón del pueblo, beber Cacique con Cola Light como si se fuese a acabar para siempre, bailar los Greatest Hits de Manolo Escobar y El Fary entre otros, fumar todo el Nobel que no he fumado en dos semanas, llevarme un kilo de serrín en los zapatos y, por último, irme a la cama a las 10 de la mañana y encontrarme con mi tía mirándome mal mientras barre la puerta de cas, aunque haya dejado un chocolatito con picatostes esperándome en la cocina...

¡¡FELIZ AÑO A TODOS!!

MATAR A UN BOGAVANTE

Los suegros de Hermana, pescaderos ellos, le han regalado un bogavante para la cena de mañana. Hasta aquí todo bien.

Hermana
ha aparecido hoy a la vuelta del trabajo, con el bicho en una bolsa. Lo deja en la cocina y se acerca hasta el salón, para comunicárselo a Madre. Madre, con una sonrisa de oreja a oreja pensando en la maravillosa cena de Nochebuena, va a la cocina a ver "el regalo".

Antes de nada, decir que nosotros somos castellanos y que nos tiran más para estos eventos los manjares de la tierra, como el lechazo o el cochinillo, que los productos del mar. Que si caen, bienvenidos sean, pero no somos muy de ello.

En fin, a lo que iba. Tenemos a Madre en la cocina. De repente, se oye un grito en toda la casa: -"Pero... ¡¡esto está vivo!!". Hermana y yo salimos corriendo a la cocina. De un papel de pescadería asoman unas patitas. Se mueven... -"Y ahora... ¿que hacemos?", pregunta Hermana. Yo salgo despavorida. Bichos vivos y cocina no es una combinación que me haga gracia.

Al momento, aparece Madre en el salón de nuevo y me dice: -"Anda, buscame en Internet como se mata a un bogavante..." No sé ni qué decir. Padre, que hasta el momento no había intervenido y había estado viviendo la escena desde un segundo plano, argumenta: "-A ver... lo cueces y se muere. No hay más". Madre se queda pensativa, parece que esa opción no le convence demasiado. -"Pero... ¿así no sufrirá?. He pensado que mejor lo congelo. Es una muerte más dulce...".

A todas estas, Abuelo, desde su silla de la ventana, ha estado observando el ir y venir y el revuelo ocasionado en el hogar, y pregunta a qué viene tanto trajín. -"Nada, que mis suegros me han regalado un bogavante vivo y ahora no sabemos cómo matarlo", dice Hermana. Abuelo mira a Hermana. Se ríe y se lo cuenta a Abuela. Abuela, mira a Hermana y muy seria le dice: -"Y tu suegra... ¿no podía haberte regalado una bufanda, como hacen todas?"

POSTAL DE NAVIDAD

Madre escucha el Sorteo Extraordinario de Navidad en la radio de la cocina.
Abuela hace ganchillo, a tientas, en el sofá.
Padre va de un lado para otro buscándo décimos y papeletas de lotería.
Abuelo controla el barrio sentado en una silla cerca de la ventana.
Hermana sale a trabajar, renegando porque preferiría salir de compras conmigo.

Es Navidad. Es mi hogar.